¿Cambios en la percepción de la mujer a partir de su masiva incorporación al ejercicio del periodismo?

 

Mg. Sonia Luz Carrillo

Escuela de Comunicación Social

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú

(Ponencia presentada en el Seminario “Historia de los Medios de Comunicación” del 18 de Mayo del 2007).

 

 

A medida que se ha hecho evidente la centralidad de los medios de comunicación en la vida contemporánea estos se han ido convirtiendo en un referente importante para la representación de la vida social. Convertida la comunicación en campo de estudio, también ha crecido la conciencia de abordarla teniendo en consideración las reformulaciones de pensamiento y acción que motiva el desarrollo tecnológico y la difusión de mensajes, a la vez que sus indudables consecuencias el enfoque de lo nacional y lo individual con especial énfasis en la expresión de nuevos sujetos y sensibilidades.

 

Desde estas consideraciones, hace algún tiempo empezó a interesarme el fenómeno de la incorporación creciente de las mujeres a la actividad de comunicación. Realicé y publiqué un estudio que indagó sobre las características de la presencia creciente de mujeres en los medios de comunicación.

 

Una de las primeras interrogantes del estudio se refería a si tal situación había determinado cambios en la sociedad peruana en torno a la percepción de la acción de las mujeres. Otra pregunta enfocaba la incidencia en el accionar de las comunicadoras del grado de profesionalismo alcanzado, especialmente a partir de la creación o expansión de las facultades o escuelas de comunicación.

 

Entre otros aspectos, el estudio reveló que en esos momentos – inicios de la década de los 90’- si bien era una presencia importante esta no había logrado expresarse en términos de liderazgo a pesar del aprecio y reconocimiento de la labor diaria. Una de las particularidades que las entrevistadas enfatizaron fue un desempeño más ético respecto a sus pares varones y facilidad para conectar con “el mundo de la vida” a la vez que mayor disciplina y responsabilidad.

Igualmente se puso en evidencia los obstáculos de orden cultural y de índole individual que frenaban sistemáticamente un mejor desempeño, igualdad en los honorarios y el acceso a cargos de dirección. No obstante esto, era posible asegurar que continuaba produciéndose un cambio en la sociedad peruana respecto al acceso de las mujeres a diversos espacios profesionales.

Ahora invitada a revisar la historia de los medios y la actuación de las mujeres se impone recordar a las pioneras. Aquellas que desde fines del XIX e inicios del XX hicieron del periodismo, muchas veces al mismo tiempo que la literatura, el recurso para exponer su visión de la realidad. Y que fueron abriendo camino a una nueva percepción de la mujer comprometida con los asuntos públicos.

Escritoras como María Jesús Alvarado, autora de numerosos artículos sobre educación, feminismo, indigenismo, que durante el Oncenio de Leguía, sufrió cárcel y exilio por sus ideas sociales. Aquellas asistentes a las veladas literarias que reunían a mujeres periodistas, escritoras, bohemios y luchadores sociales. Entre ellas a Juana Manuela Gorriti, Josefa Messía, Clara de Buendía, Carmen Larriva, entre otras.

Imposible no recordar a Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909) y Clorinda Matto de Turner (1854-1909). Esta última de intensa actividad periodística tanto en Arequipa como en Lima al punto que la encontramos en el grupo de los que fundaran, en 1887, la revista El Perú Ilustrado.

Las primeras décadas del XX tendrán en Ángela Ramos y Magda Portal (poeta de la vanguardia ) dos figuras de enorme importancia que hacen del periodismo la vía de sus propuestas sociales. Ambas amigas cercanas de Mariátegui. La primera, autodidacta, escribió en El Comercio, El Tiempo, La crónica, Mundial y Amauta, entre otras publicaciones. Magda, poeta y política se dedicó al periodismo hasta los últimos años de su vida. Otras escritoras y periodistas contemporáneas de Mariátegui fueron Dora Mayer, María Wisse, Catalina Recavarren, Adela Montesinos y Emilia Romero.

Los años 20 fueron decisivos para la formación de la conciencia moderna en el Perú. Algunas mujeres descubren su papel en la nueva sociedad industrial y empiezan a enjuiciar los valores y convencionalismos.

A lo largo del siglo y a tenor de los cambios producidos por la modernización de la sociedad, el crecimiento de las ciudades, la emergencia de nuevas actividades económicas y la expansión de la educación, las mujeres continúan incorporándose a distintas labores. Entre ellas el periodismo al que llegan tanto desde la literatura como desde profesiones a las que iban accediendo. Era, sin embargo, una presencia muchas veces eventual.

Individualidades destacadas y excepcionales fueron Elsa Arana Freyre, directora del suplemento "Siete días del Perú y del Mundo", del diario La Prensa y Doris Gibson que en 1950, al lado de Francisco Igartua, fundó y condujo luego por largas décadas la revista Caretas.

En las décadas posteriores se encuentra ya de forma permanente mujeres en las salas de redacción. Mencionemos rápidamente a Lupe Ormeño, Carmela Garcés, Sarina Helfgot, Ana María Portugal, María Teresa Nadramia, Alfonsina Barrionuevo. De los años 70’ particularmente mencionaré a Denis Merino, Maruja Barrig, Carmen Pitot, Sara Beatriz Guardia, Amanda Barral (que de relatora de noticias pasó luego a ejercer la jefatura de mesa en Panamericana); Begoña Ibarra, entre otras. También debo referir que mi labor en distintas redacciones se inició en los primeros años de la década 70’.

Hasta aquí la mayoría de periodistas hombres y mujeres se habían formado en las salas de redacción de los diarios y de ahí habían pasado muchas veces a la radio y posteriormente a la televisión. No habían cursado la carrera de comunicaciones. Esta circunstancia generaba algunas tensiones entre periodistas prácticos y los egresados de comunicaciones.

Debe recordarse, como ha escrito Juan Gargurevich, que la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica había sido fundada en 1945 bajo la dirección de Matilde Pérez Palacios, una de las primeras parlamentarias peruanas; y en 1947 la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con la dirección del periodista español José Gabriel López. En 1958 la Asociación de periodistas creó el Instituto Jaime Bausate y Mesa. El Instituto de Periodismo de la Universidad San Martín de Porres fue fundado en 1962.

Como también anota Gargurevich, “En 1972 la Universidad Católica decidió cerrar la Escuela de Periodismo, inclinándose hacia la aplicación de las herramientas audiovisuales para la educación”.

La Escuela de San Marcos a partir de 1981 adoptó el nombre de escuela Académico Profesional de Comunicación Social. En 1972, la Universidad de Lima fundó su Facultad de Ciencias de la comunicación.

Con la existencia de todos estos centros de formación, un panorama distinto es el que se aprecia a partir de fines de los años 70’. Las mujeres profesionales de la comunicación, aquellas que hacen del periodismo su proyecto de vida están más nítidamente presentes en los medios y muchas de ellas son egresadas de estos centros de formación.

La percepción que tienen de sí mismas y de su labor revelan su paso por las aulas. En el año 1994, cuando realizaba el estudio antes mencionado, pude repasar con mis entrevistadas algunos temas como características de la formación profesional, acceso a los medios y naturaleza de sus vínculos laborales, aspectos remunerativos y de expectativas profesionales, riesgos inherentes a la labor, ejercicio de la libertad individual, etc.

Una conclusión a la que pude arribar en esa fecha fue que, pese al incremento de la presencia de mujeres en los medios, esta aún no se manifestaba en términos de liderazgo. En los años posteriores la situación no ha mostrado mayores cambios. Aunque la cantidad de reporteras y redactoras se incremente día a día, pocas mujeres acceden a cargos de dirección.

De otro lado, pese a que el nuevo siglo ha traído la presencia de muchas mujeres en actividades socialmente importantes, el gran volumen informativo parece no significar una adecuada representación de la variedad y riqueza de esa participación.

Según los resultados del Monitoreo Mundial de Medios 2000 realizado en 70 países por la World Association for Christian Communication, WACC, en febrero de 2000, las periodistas constituyen el 41 por ciento de las personas que reportean y producen información en el mundo, sin embargo, las noticias sobre las mujeres en los medios de comunicación representan apenas el 18 por ciento, frente al 82 por ciento en el caso de los hombres.

Sólo el 10 por ciento de todas las noticias tenía a las mujeres como enfoque central. La proporción más alta se percibía en la prensa escrita: 14 por ciento y en temas relacionados con el arte y entretenimiento.

Las reporteras de televisión representaban el 64 por ciento, las de radio el 72 por ciento, y las de prensa escrita el 74 por ciento.

Las lectoras de noticias en la televisión eran el 36 por ciento y en radio el 41 por ciento.

 

En el caso peruano, creo que lo que observamos es una aguda crisis de representación de la sociedad peruana en su conjunto. A las características globales que ha adquirido la labor informativa, basada casi exclusivamente en la espectacularización y el escándalo se unen otros complejos inveterados problemas. Por eso me siento inclinada a asegurar que el tema no pasa ya tanto por la circunstancia de género. Amplias zonas de la múltiple realidad no son atendidas por los medios.

De otro lado, a despecho de lo que se esperaba como aporte específico de la mujer, la década pasada demostró que las fallas éticas se manifiestan tanto en hombres como en mujeres. Problema complejo en el que intervienen factores tanto culturales como políticos, sociales y materiales.

Las diversas acciones de comunicación, además, están fuertemente marcadas por el “vedetismo” que obstaculiza el surgimiento de auténticos liderazgos.

Es cierto, sin embargo, que existen valiosísimas colegas, acuciosas investigadoras, en el ejercicio del periodismo en los diversos soportes. Ellas día a día con su labor, muchas veces mal remunerada y laboralmente inestable, van configurando una imagen de mujer profesional en ese nuevo siglo.

 

 

Fuentes

 

Carrillo, Sonia Luz (1994) Las Profesionales de la Comunicación. Estudio centrado en el sujeto – emisor- directo. Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Denegri, Francesca (2004) El abanico y la cigarrera. La primera generación de mujeres ilustradas en el Perú. 2da. edición, Lima: Centro de la mujer peruana Flora Tristán / Instituto de Estudios peruanos,

Gargurevich, Juan (2000) “Qué periodismo y cómo enseñarlo. Una reflexión urgente” En: Sala de Prensa N° 30, abril, http://www.saladeprensa.org/

 

 

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